Santo Domingo de Silos

Lema

Pies que caminan juntos.  Corazones que sienten juntos y juntos viven lo que Silos es y significa.





Historia Escuela Taller de Silos

Historia Escuela Taller de Silos

El 20 de enero de 1989 se rubricó el acta fundacional de la Asociación Amigos de Silos y se aprobaron sus estatutos que fijaban, entre sus fines, "la recuperación, restauración y puesta en uso del Convento de San Francisco de Silos". Antes de terminar el año, la Dirección Provincial del INEM notificó la estimación de una Escuela Taller autorizando los módulos de construcción, cantería, forja y madera. Pero ¿qué era el convento de San Francisco?

Origen

Fue fundado por los PP. Franciscanos en el siglo XIII, fuera del conjunto amurallado de la villa silense, si bien en el siglo X ya existía la ermita románica de Nuestra Señora del Paraíso.

Entre los siglos XVI y XVIII muchas construcciones románicas fueron derrumbadas para hacer edificios más habitables, pudiéndose encontrar vestigios debajo del suelo. En la primera mitad del siglo XVIII se sustituyó la edificación existente por uno enteramente nuevo. Pero poco tiempo pudieron estar los franciscanos en su nuevo edificio debido a la orden gubernamental de desamortización de Mendizábal (1836), por lo que su espléndido edificio pasó a ser propiedad particular.

La consecuencia fue que los objetos que contenía se fueron dispersando y sus piedras de sillería fueron utilizadas como cantera para obras del entorno. La fábrica había desparecido o estaba oculta entre escombros y el resto se hallaba en gran peligro de destrucción. A principios de la pasada centuria (hacia 1912) la Comunidad Benedictina adquirió parte del solar y el edificio, constituido por la iglesia de nave única, crucero y coro alto, sobre la entrada se eleva una espadaña esbelta. En la portada hay una inscripción en la que se interpreta que las obras empezaron en 1700 y finalizaron en 1748.

Podemos decir que a principio de los años ochenta del siglo XX el convento franciscano era una ruina. Las zarzas apenas dejaban reconocer las antiguas estancias, la hiedra se apoderaba poco a poco de los muros.

El comienzo de la Escuela Taller

En 1985, el Ministerio de Trabajo, a través del INEM, puso en marcha el programa de Escuelas Taller, canalizando partidas del Fondo Social Europeo. Se trataba de poner en funcionamiento una nueva experiencia donde se aunaba la creación de una serie de puestos de trabajo para jóvenes sin empleo, la formación en oficios artesanos y la realización de una obra con cierto valor social.

La necesidad de conseguir subvenciones para afrontar el proyecto y la convicción de que la inversión económica debería revertir social y culturalmente en la zona llevó al acuerdo con el INEM y la Junta de Castilla y León para la creación de la Escuela Taller de Silos que gestionó Amigos de Silos.

El día 13 de marzo de 1990, la Escuela Taller abrió sus puertas con quince alumnos y con unos objetivos claros: colaborar en el proyecto de rehabilitación del Convento de San Francisco, combatir el paro juvenil existente en la zona y construir un centro de animación sociocultural, y de investigación en el campo de las ciencias humanas, así como para la celebración de exposiciones, además de una hospedería mediante la puesta en valor del resto de dependencias conventuales con un criterio de absoluto respeto al monumento.

A los tres meses se instalaron las aulas en un gallinero reconvertido, después se inició la construcción de los talleres por parte de los alumnos, con unos medios bastante escasos.

La colaboración de la Escuela en el proyecto de rehabilitación se centró en dos puntos principales:

La aportación de mano de obra necesaria de oficios tradicionales: albañiles, canteros, carpinteros, etc.
Y la elaboración de un estudio, lo más completo posible, del Convento. Este estudio comenzó ya en las labores de desescombro realizado con "metodología arqueológica"; continuando con la recogida de toda la documentación gráfica.

Todo lo anterior completado con la elaboración de un informe con las condiciones en que se encontraba el edificio, problemas planteados en su reconstrucción y soluciones que se han dado.

La Escuela Taller de Silos se convirtió en un centro en el que los jóvenes contratados percibieron un salario al tiempo que adquirieron los conocimientos necesarios para desarrollar un oficio. El programa de formación era fundamentalmente práctico, complementado con clases teóricas. Los oficios que se enseñaron fueron oficios tradicionales que han estado a punto de desaparecer y ofrecían posibilidades de empleo. Se completó con otro tipo de materias que permitieran a los jóvenes obtener la titulación académica necesaria para su inserción en el mundo laboral y, por otra parte, ampliar su cultura propiciando el desarrollo humano integral.

La primera fase.

Funciono desde el 15 de marzo de 1990 al 15 de marzo de 1993. La formación tuvo una doble vertiente:

  • Teórica: para facilitar la obtención del título de Graduado Escolar a quienes no lo tenían (26), o de cultura general, dibujo, matemáticas... para el resto (37). Todos terminaron con una nivel superior al que tenían a su incorporación.
  • Práctica: En el taller de cara a la obra y el aprendizaje del oficio, por lo que también se completaba con clases teóricas.

Los talleres fueron los siguientes:

Albañilería (20 alumnos y 2 monitores)

Los trabajos realizados permitieron lograr que el ala de lo que fueron las celdas de los frailes estuviera reconstruida y hecha la distribución interior. Pueden resumirse en:

  • Al inicio sus tareas fueron encaminadas al montaje y acondicionamiento de las instalaciones de la Escuela (talleres, aulas, oficinas), que permitió el aprendizaje y uso de las herramientas propias de la profesión.
  • Después el desescombro de la ruina, se prolongó un año al realizarse de forma manual.
  • Consolidación de muros y huecos de puertas y ventanas.
  • Ejecución de la red de saneamiento y desagües del edificio proyectado.
  • Solera de hormigón y ejecución de forjados.
  • Consolidación y levantamiento de muros hasta la cubierta.

Cantería (26 alumnos y 2 monitores)

Su objetivo fue la recuperación de un oficio tradicional. Su labor es pareja y complementaria a las de albañilería. Se efectuaron los siguientes trabajos:

  • Consolidación y reposición en piedra original de todo tipo de huecos (ventanas y puertas) que estaban defectuosos.
  • Ejecución de la puerta principal en piedra de silería con molduras.
  • Levantamiento de la chimenea.
  • Reparación de elementos aislados y reposición de elementos ausentes.
  • Talla y labra de la piedra natural, caliza.

Carpintería (17 alumnos y 1 monitor)

Su finalidad fue la formación en otro oficio tradicional en las vertientes de carpintería de armar y trabajos auxiliares; y la de taller, para la integración en el mundo laboral. Se acometieron los siguientes trabajos:

  • Acondicionamiento de las alas y oficinas con el mobiliario necesario.
  • Carpintería de obra para la reconstrucción: cerchas, apuntalamientos, cimbras, encofrados, cargaderos...
  • Carpintería de armar: marcos, premarcos...
  • Carpintería de taller: hojas, cuartillos, puertas, escaleras interiores de habitaciones...

Maquetas (4 alumnos y 1 monitor)

Surgió en el verano de 1992 para dejar constancia del estado de las obras del convento. Los cuatro alumnos procedieron del taller de carpintería. Realizaron una maqueta del edificio antes de su reconstrucción y otra del mismo una vez estuviera acabado.

Ampliación de la Primera fase de la Escuela Taller

La resolución aprobó que fueran catorce los alumnos trabajadores, si bien participaron en el proyecto un total de veintiséis personas. Transcurrió del 14 de marzo de 1991 al 13 de marzo de 1994

Segunda fase de la Escuela Taller

La rehabilitación del convento de San Francisco no se pudo concluir en los tres años de la primera fase, por lo que se solicitó al INEM una segunda. Fue aprobada por un periodo de treinta meses para treinta alumnos que se integraron con los catorce procedentes de la etapa anterior. El módulo de carpintería quedó suprimido como taller didáctico.

Los trabajos realizados durante esta fase en las dos principales zonas fueron:

En la iglesia:

  • Levantamiento de muros (grosor 65 centímetros) exteriores en sillería de piedra, al exterior, y mampostería, en el interior, y colocación de cornisa en su coronación.
  • Recuperación de arcos de medio punto y de sillares inexistentes, o muy deterioradas en ventanas y pilastras.
  • Recuperación del coro (56 m2) soportado por estructura metálica, arco carpanel y cornisa de sillería.
  • Ejecución de la cubierta (703 m2), formada por estructura metálica, tablero hidrófugo, aislante, onduline y teja árabe. 
  • Picado y vaciado de antigua argamasa de las paredes 
  • Ejecución de la solera (360 m2).
  • Instalación eléctrica.
  • Colocación de estructura portante de la cúpula y bóvedas; con elaboración de pechinas de la cúpula y cornisas de escayola.
  • Elaboración de la cúpula, incluso la linterna central y ejecución en su totalidad de las bóvedas en tablas de madera de haya, atornillada y con junta entre sí de 10 milímetros (825 m2).
  • Doble pintado de las paredes.
  • Ejecución del suelo radiante.

En la hospedería:

  • Ejecución en su totalidad de la cubierta sobre estructura de tabiquillos o metálica, con teja árabe o mixta (1.140 m2).
  • Solera del claustro (320 m2).
  • Revestimiento de sillería de piedra caliza del claustro bajo, en un setenta por ciento.
  • Tabicado de ocho habitaciones en el ala este y otras tantas en la oeste de la primera planta, además de despachos, cocina, comedor...
  • Ejecución de la cimentación y muro de contención de hormigón armado en la zona de servicios.

La Escuela Taller concluyó aquel 31 de marzo de 1996. Durante los seis años de existencia de la Escuela Taller fueron 184 personas las que pasaron por sus aulas, y a los doce meses de su terminación fueron 55 los alumnos que habían encontrado trabajo.

La Escuela Taller no se limitó a las tareas enumeradas, sino que cubrió otras vertientes. La que tuvo una mayor trascendencia al exterior fue la revista ESTASI (EScuela TAller SIlos). Fueron cinco los números que se editaron y en ellos los alumnos se implicaron

El papel de la Asociación.

 

El papel que ha representado y representa la Asociación Amigos de Silos está sobradamente mencionado. En un principio fue la iniciadora del proyecto, gestora, animadora, conservadora y siempre vigilante ante las actividades y trabajos que han conformado cada etapa de la reconstrucción de San Francisco; y ahora desde la propia Fundación Silos.

La ilusión por seguir avanzado, aunque fuera poco a poco, y obtener algunos fondos se mantuvo hasta el final. No olvidemos esas campañas del retoño del ciprés y la edición de un reloj con el anagrama de la Asociación que se realizaron en las navidades de 1994 y 1995.

Aunque las zarzas rodearon de nuevo el convento de San Francisco proseguían las gestiones y se obtenía de importantes empresas cuantiosas donaciones de material (sanitarios, radiadores, calderas, puertas...) para equipar el edificio en su momento. También hubo significativas donaciones de algunos particulares.

Se planteaba, qué proyecto se quiere para San Francisco, el futuro funcionamiento mediante las formas de fundación, patronato, asociación...; se valoran los pros y contras de los posibles destinos: hotel, residencia de ancianos, hospedería, centro cultural o de juventud. Finalmente cobra sentido el que sea una hospedería mixta.

Son años en que las obras las asume la Comunidad Benedictina como propietaria del edificio y de la mano del P. Dionisio y algunos colaboradores siguen lentamente haciendo pequeños trabajos y se rematan cosas que los socios vamos viendo con motivo de la asamblea anual o el "Septiembre Musical": el brocal del pozo del claustro, edificio de servicios en la parte trasera, o se dota a la antigua iglesia de un escenario.

La Fundación

Entre tanto el P. Abad y un grupo de colaboradores ponen las bases estatutarias para lo que será la Fundación Silos, que vio la luz el 23 de diciembre de 2002 en el Priorato de Montserrat. El P. Abad decía que la Orden Benedictina es sensible a las necesidades históricas del momento que toca vivir y prueba de ello era esta entidad. Su objetivo era claro: ser un foro de pensamiento y diálogo intercultural mediante la organización de actos culturales y encuentros.

Si en 1990 la Asociación Amigos de Silos asumió el reto de la recuperación del antiguo edificio monacal, ahora la Fundación Silos adquiere como su proyecto inicial el completar la obra de restauración del convento de San Francisco, para convertirlo en el centro principal de sus actividades. La Asociación y la Fundación son, en consecuencia, dos actividades distintas que se complementan.

Poco a poco se dan pasos. Se elabora el proyecto de rehabilitación para adaptar la reconstrucción hecha al uso específico de cada espacio, así como subsanar filtraciones y problemas que el paso del tiempo y la falta de uso han producido.

En el verano de 2004 se presupuestaba en 2,8 millones la obra de rehabilitación, para lo que se espera contar con la aportación del llamado uno por ciento cultural que, finalmente, no percibimos. Por otra parte se va concretando que en la planta baja habrá una exposición virtual permanente sobre el monacato desde los primeros monjes en Egipto hasta nuestros días; mientras que la antigua iglesia -por su privilegiada acústica- seguirá siendo sede de conciertos y grabaciones.

También por esta época la Abadía adquiere unos terrenos aledaños que en su momento fueron las huertas de San Francisco.

En junio de 2006 el proyecto de San Francisco recibe un nuevo espaldarazo. La Abadía, la Fundación y la Junta de Castilla y León suscriben un protocolo de intenciones que se materializa en convenios específicos con varias consejerías para colaborar en la rehabilitación y crear un centro de actividades culturales.

Antes de terminar 2006 los andamios empiezan a rodear todo el perímetro del antiguo convento y se instala una grúa. En los primeros meses de 2007 se están levantando los tejados de San Francisco y se hacían cambios.

Centro de pensamiento

En otoño de 2007 el Patronato concreta que el claustro de San Francisco estará cubierto y habilitado para mostrar la exposición sobre la historia del monacato explicando su itinerario histórico en occidente pero sin olvidar el del extremo oriente: sintoístas, budistas, hinduistas. Otras dependencias lo ocuparán la sede de la Fundación Silos con espacios para conferencias y seminarios, una sala de exposiciones temporales. La hospedería mixta, con dieciocho habitaciones dobles, será atendida por una comunidad de religiosas, para no entrar en colisión con la oferta hotelera de la villa silense, y se acondicionará todo el entorno.

En abril de 2008, el presidente del Patronato deja el cargo tras cinco años, satisfecho por el trabajo realizado e ilusionado con el proyecto, pero era necesario ese cambio generacional. El nuevo presidente asume el reto de poner en marcha el complejo de San Francisco y la citada exposición sobre el monacato, así como aumentar el número de patronos.

Para ser un auténtico centro de pensamiento, reflexión religiosa y donde se pueda dialogar habrá una programación para abordar las inquietudes de la sociedad global; congresos dirigidos a estudiar qué han sido los monjes, para qué han servido y sirven, abordando temas variados como su aportación a la lengua y la literatura, su contribución a las ciencias, la ordenación del territorio o las artes. Todo ello complementado con lo relacionado con el canto gregoriano y la música religiosa al aprovechar las posibilidades de la antigua iglesia.

El 7 de noviembre de 2009 fue inaugurado oficialmente con una eucaristía, celebrada en la iglesia del Monasterio Benedictino, presidida por el cardenal Antonio Cañizares y concelebrada por los abades de Silos, del Valle de los Caídos y el de San Pedro de Cárdena. Prosiguió ya en San Francisco con la ceremonia inaugural que reunió a diversas autoridades civiles (presidentes del Congreso y de la Junta de Castilla y León), religiosas (arzobispos, representantes de las comunidades contemplativas de Burgos), así como empresarios y gentes de la cultura.

La hospedería mixta cuenta con capacidad para dieciocho personas, cuenta con salas de reuniones, exposiciones y conferencias para la celebración de seminarios. Alberga la citada exposición virtual sobre la historia del monacato con paneles informativos, vídeos y maquetas ocupando una superficie de 850 metros cuadrados. Además, es la sede de la Fundación Silos y la antigua iglesia es utilizable como sala de conciertos o exposiciones temporales.

Podemos sintetizar la historia del convento de San Francisco diciendo que comenzó allá a mediados del siglo XIII, cuando fue levantado en un lugar donde existía ya en el siglo X una ermita denominada Santa María del Paraíso. En el siglo XVIII los franciscanos hacen diversas reformas en el edificio para hacerlo más habitable y que son los restos que se contemplan en la actualidad.

En el siglo XIX el convento de San Francisco es abandonado. La desamortización de Mendizábal, 1836, afectó de forma fundamental y los franciscanos se vieron obligados a desocupar su edificio, pasando a manos particulares. El desmantelamiento fue tal que es el gran causante de su destrucción al usarlo como cantera.

Ya a principios del siglo pasado la Abadía adquirió parte del solar y el edificio. En la última década del siglo XX la Escuela Taller de Silos abre sus puertas para rehabilitar el convento hasta 1996. En diciembre de 2002 la Fundación Silos asume la terminación del proyecto, lo que se logra en el 2009. Con otro uso y finalidad el edificio recobra el esplendor que los avatares de la historia le fueron arrebatando.

 

 




Asociación Amigos de Silos
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